Mi pasado quedó atrás.
Y entre las oscuras etapas de mi vida,
se hace espesa la nostalgia de una infancia,
que en aquellos momentos fue dulce en mi.
Me acosté en una fría cama cubierta de recuerdos,
cerré los ojos y en un inesperado instante los abrí
Fue así como desesperante desperté
en un cuerpo y mente que no conocí.
Espejos rotos circundaban mi alma,
la gente atravesaba mi vida como gotas de cristal,
entre las penumbras lentamente me pude encontrar,
perdida entre oscuras paredes de la soledad.
Largo tiempo mi vida se encontró alejada de la felicidad,
y encerrada en una burbuja de superficialidad,
mi corazón ya no sentía el calor,
del enorme sol que en el oeste comenzaba a reflejar.
Encerrada en un antiguo reloj,
con agujas en sentido contrario,
comencé a correr, y me fui quedando atrás.
Mi vida se empezó a detener,
mis sentimientos nuevamente a sangrar.
Un ángel de oscuras alas, manos frías, cuerpo irreal,
se apoderó de mi alma, no me dejó avanzar.
A lo lejos un fuerte grito oí,
era una prte de mi, que me llamaba nuevamente a seguir.
Más poderosa fue la tentación de aquel ángel,
sus brazos me tomaron sin dejarme ir,
después de un tiempo comprendí que ya no tenía retorno:
mi tren había partido ya, llevándose mi propia identidad.
Y atrapada en el tiempo quedé, y algo se apoderó de mi,
y junto a ese ángel, no me dejaron partir.
Un rayo de luz un dia,
se flitró por mi ventana, donde perpleja me asomé.
Desde ese día guardado se haya en cada rincón de mi mente,
un recuerdos junto a un secreto escondido que lo guarda.
Aquella que fui, se vuelve a reflejar
en los mometnos que caigo en soledad.
Hoy puedo observarme alejada del abismo,
estando cada vez a cientos de kilometros.
ya no quedan restos del trago amargo de alguna vez,
mi vida poco a poco va tomando gusto a felicidad.
Mis parpados comienzan a sentir la suave brisa
luego de una agobiante noche de calor intenso.
Los rayos de sol en los días de verano,
y también el seco frío cuando el invierno va asomando,
mi cuerpo entero y mi alma se conectan por fin con la realidad,
y por primera vez me observo,
soy una con el universo.
Se terminaron las tormentas,
bajaron las mareas,
mi corazón dejó de llorar,
se asoman los primeros rayos de luz en la oscuridad.
Hoy recupero mi identidad.
Y entre las oscuras etapas de mi vida,
se hace espesa la nostalgia de una infancia,
que en aquellos momentos fue dulce en mi.
Me acosté en una fría cama cubierta de recuerdos,
cerré los ojos y en un inesperado instante los abrí
Fue así como desesperante desperté
en un cuerpo y mente que no conocí.
Espejos rotos circundaban mi alma,
la gente atravesaba mi vida como gotas de cristal,
entre las penumbras lentamente me pude encontrar,
perdida entre oscuras paredes de la soledad.
Largo tiempo mi vida se encontró alejada de la felicidad,
y encerrada en una burbuja de superficialidad,
mi corazón ya no sentía el calor,
del enorme sol que en el oeste comenzaba a reflejar.
Encerrada en un antiguo reloj,
con agujas en sentido contrario,
comencé a correr, y me fui quedando atrás.
Mi vida se empezó a detener,
mis sentimientos nuevamente a sangrar.
Un ángel de oscuras alas, manos frías, cuerpo irreal,
se apoderó de mi alma, no me dejó avanzar.
A lo lejos un fuerte grito oí,
era una prte de mi, que me llamaba nuevamente a seguir.
Más poderosa fue la tentación de aquel ángel,
sus brazos me tomaron sin dejarme ir,
después de un tiempo comprendí que ya no tenía retorno:
mi tren había partido ya, llevándose mi propia identidad.
Y atrapada en el tiempo quedé, y algo se apoderó de mi,
y junto a ese ángel, no me dejaron partir.
Un rayo de luz un dia,
se flitró por mi ventana, donde perpleja me asomé.
Desde ese día guardado se haya en cada rincón de mi mente,
un recuerdos junto a un secreto escondido que lo guarda.
Aquella que fui, se vuelve a reflejar
en los mometnos que caigo en soledad.
Hoy puedo observarme alejada del abismo,
estando cada vez a cientos de kilometros.
ya no quedan restos del trago amargo de alguna vez,
mi vida poco a poco va tomando gusto a felicidad.
Mis parpados comienzan a sentir la suave brisa
luego de una agobiante noche de calor intenso.
Los rayos de sol en los días de verano,
y también el seco frío cuando el invierno va asomando,
mi cuerpo entero y mi alma se conectan por fin con la realidad,
y por primera vez me observo,
soy una con el universo.
Se terminaron las tormentas,
bajaron las mareas,
mi corazón dejó de llorar,
se asoman los primeros rayos de luz en la oscuridad.
Hoy recupero mi identidad.

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