La misma mirada, con la que solía encontrarte,
los mismo ojos,
los que me inspiran al pensarte,
vas llegando y siento,
ese calor y lejanía al mismo tiempo,
en el mismo momento en que te miro y te encuentro.
Encuentro en la misma mirada,
aquella que en ese sueño contemplaba,
un circulo cerrado de signos de pregunta,
preguntas que con tan solo mirarte, en lo más profundo,
llegan a responderme, y así me pierdo aun más en tus pupilas,
naufragando entre los mares de tu inquietud,
y aún así consigo tu sonrisa, tan llena de confusión,
y así las agujas del reloj de este lugar repleto, se detienen y con ellas el tiempo,
y el lugar se vacía, dejándonos a los dos en una misma habitación de paredes blancas,
que poco a poco van cobrando el color de tu esencia y la mía.


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