Mis pies van llegando. El sol me ilumina, lo siento en mi piel.
Golpeo la puerta, de lo que un dia fuí.
Pero no hay nadie en casa,
solo abunda desorden y desolación.
Un caballo dorado se aleja, lo observo desde la ventana,
y puedo sentir un leve sentimiento de paz, en mi corazon.
Derepente una fuerte brisa golpea en las cortinas,
ahora el frío eriza mi piel.
La soledad corroe por mis venas,
voy despacio hacia el cajón, donde se que las puedo encontrar.
ingresan a mi cuerpo junto a un vaso de agua helada,
todo es frío en mi piel,
hasta que mi cuerpo cae contra el piso de madera,
ahora el mundo es para mi, ahora que ya no despierto, esta todo en mis manos,
ya no soy algo, simplemente soy.


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